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AL DIA con el especialista Día Mundial de la Diabetes: Una alimentación saludable inicia con el desayuno

La importancia del desayuno



El desayuno termina con el ayuno nocturno y aporta la energía necesaria para estimular la actividad del cuerpo y de la mente.


Desayunar:  En este caso el prefijo “des” hace referencia a una negación,  específicamente el de dejar de ayunar.   

El organismo necesita energía y nutrientes para ponerse en marcha, especialmente después de varias horas sin ingerir alimentos transcurridas desde la cena o desde el último refrigerio.
 
El desayuno aporta, precisamente, la energía para empezar el día, reafirma desde la mañana el compromiso con un tipo de vida saludable, ayudándonos a afrontar mejor nuestros quehaceres, tanto físicos como intelectuales.  Igualmente nos ayuda a  conseguir una correcta distribución de las calorías a lo largo del día y, de esta manera, al mantenimiento del peso.
 
Si bien es cierto que los cambios actuales en los hábitos y estilos de vida han perjudicado especialmente este espacio nutricional de cada comienzo de jornada, la falta de tiempo ha dado lugar a cambios en el modelo tradicional de distribución de las comidas y han afectado sobre todo el hábito del desayuno con una tendencia a realizarlos cada vez más ligeros e incluso a omitirlos.
 
Este problema se acentúa si se tiene en cuenta la continua  tendencia a aligerar las cenas, dando lugar a una distribución horaria de las comidas a veces irracionales con repercusiones negativas en el estado nutricional y en la salud, no cubriendo las necesidades energéticas recomendadas, ni tampoco el aporte de nutrientes.
  
LÁCTEOS:   (Leche, yogurt, quesos, entre otros) son una buena fuente de calcio, de proteínas de alta calidad, vitamina B2, vitamina A y vitamina D, especialmente los lácteos enteros. Los desnatados o descremados tienen menos grasa, menos calorías, pero también menor cantidad de vitaminas solubles en grasas y aceites (vitamina A y vitamina D), aunque algunos están enriquecidos con estas vitaminas, su rendimiento energético es inferior al de un lácteo entero.
                 
CEREALES Y DERIVADOS:  (Pan, galletas, cereales, avena, arepas asadas etc.) son imprescindibles en cualquier dieta por el suministro de vitaminas y minerales, pero sobre todo por su aporte de carbohidratos complejos (almidón) que son una importante fuente de energía, contribuyendo a mejorar la calidad nutricional de la dieta al equilibrar el perfil calórico.
 
Los cereales deben ser de preferencia integrales, para garantizar cubrir el aporte diario de fibra recomendado que es de 25 a 30 gr /día. Un desayuno variado, incluyendo frutas y cereales, puede aportar también una adecuada cantidad de fibra, cuyo papel importante está en la mecánica digestiva, favoreciendo el tránsito intestinal y la prevención de algunas enfermedades crónicas.
 
PROTEÍNAS (embutidos, huevos y derivados lácteos)
El “valor biológico de la proteína” (VB) se define como la proporción de la proteína que se absorbe y es utilizada por el organismo. Las proteínas de los huevos y de la leche humana tienen un alto valor biológico por lo que se denomina la “proteína perfecta”.
 
La frecuencia de consumo de embutidos debe ser ocasional debido al aporte de sodio que nos brinda estos productos, especialmente para las personas hipertensas. También es importante tener en cuenta que sean de bajo aporte de grasa  preferiblemente de pollo o de pavo.
 
FRUTAS:   El desayuno también puede ser una excelente ocasión para incluir las frutas cuyo consumo se recomienda 3 porciones diarias para pacientes diabéticos.    Las porciones deben ser moderadas, por su alto aporte de micronutrientes y otros componentes (fibra soluble, azúcar de las frutas (fructosa), vitamina A, antioxidantes, etc.) que parecen resultar especialmente beneficiosos en la prevención de algunas de las enfermedades crónicas.
 
El principal componente es el agua, son pobres en proteína y, en general, prácticamente no tienen grasas y no contienen colesterol. Las frutas son especialmente ricas en minerales (magnesio y potasio) y vitaminas solubles en agua (principalmente vitamina C) sobre todo cuando se consumen crudas, pues no sufren pérdidas durante el cocinado y el colado.
 
FRUTOS SECOS: (Avellanas, almendras, nueces, maní, entre otras.) tienen poca agua, una pequeña cantidad de carbohidratos, tienen fibra, proteína y especialmente grasa que es su componente mayoritario.  Son grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas (buenas) y no contienen colesterol, además son fuentes concentradas de energía.
 
*Cuando el ayuno se prolonga, el descenso gradual de los niveles de insulina y glucosa, entre otros cambios metabólicos, puede originar una respuesta de fatiga que interfiera en los diferentes aspectos de la función cognitiva del niño (atención, memoria). Si este ayuno prolongado se produce con demasiada frecuencia, los cambios metabólicos antes citados serían a su vez frecuentes, lo que provocaría unos efectos acumulativos adversos en el organismo que pondrían en peligro el progreso escolar en el niño” [1] (Sánchez y Serra, 2000). Esto también aplica en adultos.
 
Créditos y Agradecimientos:
SONIA CRISTANCHO
Nutricionista
Educadora en Diabetes – Entrenada en la ACD
 
Este material no pretende sustituir el tratamiento o dictamen médico profesional; es desarrollado como apoyo educativo para entender aspectos básicos sobre la diabetes.

[1] Sánchez Hernández JA, Serra Majem Ll. Importancia del desayuno en el rendimiento intelectual y en el estado nutricional de los escolares. Rev Esp Nutr Comunitaria 2000;6/2:53-95.